Reflexiones en el camino del muralismo social

En el camino del muralismo como participante de los diferentes encuentros y convocatorias, agrupaciones y movimientos autogestivos,  se siente un pulso, un fluir de una energía que viene en cascada a querer salpicar toda pared que se encuentre en su camino, bajopuentes, laterales de edificios, murallones perimetrales de rutas, comercios y….

Es una expresión que se desborda del caballete y de todo marco oficial extraoficial, del mercado, de  museos galerías  con su titular principal que es arte público, o sea de  acceso libre, en la calle a la vista de todes a la hora que sea.
Arte callejero, popular  y también hiperprofesional, abre el juego como nada a que se dé una infinita posibilidad de expresión grafitera  artística y mas, una filosofía de la calle con dibujitos que nos cuentan historias y narran un pulso del momento, dònde la creatividad es más una necesidad vital  a veces que comer y eso lo demuestra el hecho de que la mayoría de las producciones no solo no son pagas sino que los mismos artistas las financian con su tiempo materiales y creación. En ese orden (que me salió natural al escribirlo, prueba de la domesticación en la que estoy salvajemente incluida x D!) pareciera que esta fuera  la escala de valores vigente; “ tiempo es dinero, material es valor, y creación…va de regalo”..


Obvio que no ES así, por supuesto, recalco porque la palabra y sobre todo la escrita pareciera tener ese extraño poder de volver todo de cartón piedra ni bien es dicho y luego el camino a recorrer para deconstruir es muy largo. O sea, hay muchos espacios donde el muralismo se paga o financia de maneras múltiples y eso se aplaude. Incluso ya habemus tarifario logrado luego del eterno debate para hacer comprender que el ARTE ES TRABAJO y lo que se debe pagar, por supuesto el BOCETO también.

En este caso, me refiero a que el ánimo de pintar murales es algo así como una pasión irrefrenable que trasciende barreras de lo negociable en todo sentido, incluso el de vandalizar muros o lo que sea, en lugares insólitos, vagones de trenes con litros de carísimos aerosoles. La que va es salir a rayar.

Las lecturas a esta pulsión de la que me siento parte, se puede leer de varias formas.

Hoy solo quiero traer un aspecto  que observe este año en diferentes localidades del país como características notables en cómo,  en el marco de una actividad que pareciera tan “libre” y “diversa” de pronto se leen patrones  comunes en el  “arte público” que ponen en evidencia la necesidad de evidenciar la identidad ante todo.

Como señales que se van estableciendo por un orden natural y de repente se ve con una nitidez que causa  sorpresa, es posible que se den tendencias, es posible que un estilo magnetice y muches inconscientemente o adrede lo tomen de modelo, lo cierto es que cuantas más *mujeres comenzan a subirse a los andamios mas rostros  gigantes de *mujeres en primer plano aparecen. Un importante signo de identidad, rostros que miran un infinito, pueden ser de *mujeres de la historia como originarias o  chicas de raros peinados nuevos,  allí están coronando muros inmensos, sin cuerpas,  rostros de enormes ojos, que te interpelan, te dicen te miro, te dicen estoy.  Cabe reflexionar sobre esta necesidad de esa foto de primera plana, no necesariamente maquillada y peinada, sino realmente contando un presente o un pasado o una etnia. Una necesidad de tomar todo con ese rostro, de decir todo con la magnitud de une gigante que te mira desde la pared y no precisamente porque haya tomado la poción  de Alicia en el país de las maravillas. Su piel es pintada a rodillazos limpios y curiosamente, las cuerpas no están. 

Otro motivo repetido  son los colibríes, lo cual supone un ánimo de trascendencia o de exaltación de lo bello, también de un frecuencia vibratoria tal vez o por los colores del arco iris, como sea, cantidad de murales de todas las formas con colibríes, muchos al lado de los rostros en primer plano, quiero decir con esto que hay una búsqueda de una belleza y una composición EN GENERAL DIGO, REITERO ES UNA OBSERVACION,  que intenta un orden de rostro pájaro y natura, un llamado a volver a la conexión con los mundos sutiles?

Rara vez busco interpretar, literalmente no me interesa, pues no es esa mi manera de conectarme con el arte, para mi es un boleto que te lleva, a cada uno a un lugar, y cuando precisa explicación quiere decir que no pasó mucho o que prima la necesidad de un para qué cuando el arte es en si mismo toda su manifestación y obra.

Lo dejo como observación, entonces y que cada une fluya, lo que si me pregunto incluso acá dònde se supone un espacio de gran libertad creativa, existe la necesidad de cumplir con un canon de belleza y de moda?

Mientras tanto, los *varones se van a sus diseños de grafitis, cada vez mas gigantes con letras delirantes y casi siempre lo que dicen es su nombre o el apodo elegido, iníciales, en algunos pocos casos palabras sugerentes como mensajes encriptados y a descifrar, pero que ya su manifestación lo toma todo.  Otra expresión de una identidad  que explota en Bombas, así se llaman algunas, y se repiten ad infinitum en cuanto muro obtengan  tal vez con otra gama de colores y efectos especiales diferentes.

La identidad en ambos casos es algo que está en juego en este momento, el reconocimiento de las etnias y la integración de los marrones y la natura. Digno de ver, de vernos, dònde estamos, que buscamos.. se abre la reflexión para que no todo quede en figuritas con brillantina y códices ilegibles.

Sigue….en la próxima entrega.

Gabriela Piepoch